Políticos y comunicación, ni contigo ni sin ti: el caso de Mariano Rajoy
//10 diciembre 2015

Llevo unos días un poco sorprendida por la actitud de los políticos en la precampaña y ahora que empieza la campaña para las elecciones generales del 20 de diciembre. Llamadme ingenua pero, ¿de verdad esperan captar votos los políticos que viven de espaldas a los medios de comunicación acercándose, de forma insistente durante un mes a todos aquellos medios y periodistas a los que no se acercan en todo el resto de legislatura?

De todos ellos, sorprende el caso de Mariano Rajoy. Es vox pópuli que a Rajoy no le gustan los medios. En concreto, no le gustan los periodistas. A lo largo de la última legislatura en la que ha sido presidente, podemos encontrar muchos ejemplo de cómo el actual presidente del Gobierno evita enfrentarse a los medios de forma espontánea o natural. La más sonada fue en 2013, cuando el también presidente del PP dio una rueda de prensa que los periodistas solo pudieron seguir a través de una televisión. Ante esta situación, enfado monumental de los medios, que se encargaron de poner negro sobre blanco su opinión de Rajoy, por no hablar de los memes a los que dio lugar. A esto sumamos las comparecencias que hace sin permitir preguntas a los periodistas o, mucho peor, pactando con algunos medios las que se pueden hacer.

A mí personalmente y como periodista, esto no me gusta. Me huele mal. ¿Tiene algo que esconder? ¿O es incapaz de enfrentarse a los periodistas? ¿Esto no es también parte de su trabajo? Bien, pues ahora, y cuando se acercan las elecciones, la actitud ha cambiado. Rajoy ha visitado los principales programas de televisión, sin importar cadena ni tipo de programa. Lo hemos visto de cañas con Ana Rosa Quintana, en casa de Bertín Osborne, comentando un partido de fútbol en la COPE con su hijo o debatiendo en La Sexta. ¡Este no es mi Rajoy, que me lo han cambiado! O sí.

Detrás de él, hay un importante equipo de comunicación, como en todo líder político que es quien analiza, decide, compara, sopesa y aprueba cada aparición pública importante. En ese equipo algo ha pasado: han entrado nombres nuevos, con ideas frescas y alguna mente brillante ha dicho: ‘Llevemos al presidente a la tele, como los nuevos partidos emergentes (dígase Ciudadanos, Podemos…)’.

Aún queda campaña y, de momento, las apariciones estelares de Rajoy podrían haber provocado una cosa: distancia. Conocer cómo es el presidente en la intimidad podría decirnos que no es el mejor candidato para dirigir este país. Aún nos queda campaña y veremos cosas que no imaginamos, pero la TV, señor Rajoy, no parece su medio natural. Y ahora se puede llegar a entender por qué durante todo este tiempo su equipo de comunicación no haya querido sacarle a esta plaza.