6 lecciones de comunicación que nos deja El jefe infiltrado
//15 septiembre 2015

Con la vuelta de las vacaciones, vuelven los estrenos a la televisión. Me confieso fan de un programa en especial, El jefe infiltrado.

Y a pesar de que cada empresa es un mundo, y esto es un programa de televisión, cada caso deja patente la importancia de todo aquello que hacemos con los clientes, trabajadores y proveedores: todo comunica.

Llegamos a una empresa, y algo nos sorprende: el estado de sus instalaciones, cómo te habla la persona que te atiende o, sencillamente, en qué lugar está ubicada la compañía en cuestión. La sorpresa puede ser positiva o negativa.

Si es positiva, perfecto.

Pero, ¿y si es negativa?

Hace poco, me pasó una anécdota que viene al caso: entré a comprar un producto en una gran superficie y el dependiente que me atendió acabó por recomendarme otra tienda (de la competencia, para más sorpresa), donde podría encontrar el producto más barato.

¿Qué hubiera dicho el director/a de Marketing de la citada tienda si hubiera escuchado semejante consejo?

Y es que en la era de la comunicación, a veces se nos olvida que no sólo la web, mis redes sociales o mi logo comunican…también lo hacen muchas otras cosas a las que no siempre prestamos la atención que debiéramos.

El jefe infiltrado nos deja algunos consejos esenciales para la comunicación de mi empresa:

Todo comunica. Desde dónde instalo mi oficina y cómo es, cómo visto y qué actitud desprende quien contesta el teléfono de la empresa, hasta mi marca, presentaciones y forma de vender mis productos/servicios. Prestemos especial atención a la imagen que queremos dar y seamos consecuentes con ella en todos los canales que utilizamos.

¿Conocemos bien a nuestro cliente y estamos dispuestos a satisfacer sus necesidades? Muchas veces nos empeñamos en venderle un producto que no necesita, no quiere o, simplemente, no le sirve para nada. Dediquemos tiempo y recursos a escucharles, seguro que ellos nos dan la clave del producto perfecto.        

  1. Todo comunica. Desde dónde instalo mi oficina y cómo es, cómo visto y qué actitud desprende quien contesta el teléfono de la empresa, hasta mi marca, presentaciones y forma de vender mis productos/servicios. Prestemos especial atención a la imagen que queremos dar y seamos consecuentes con ella en todos los canales que utilizamos.
  2. ¿Conocemos bien a nuestro cliente y estamos dispuestos a satisfacer sus necesidades? Muchas veces nos empeñamos en venderle un producto que no necesita, no quiere o, simplemente, no le sirve para nada. Dediquemos tiempo y recursos a escucharles, seguro que ellos nos dan la clave del producto perfecto.
  3. Más vale mantener a un cliente que captar uno nuevo y además, ya le conocemos. Es importante no olvidarlo. Invertir esfuerzos de comunicación en conocer mejor a un cliente, que ya nos ha comprado, siempre va a ser más rentable que buscar uno nuevo.
  4. ¿Cuidamos al cliente interno? Un trabajador satisfecho que hable bien de su empresa es la mejor carta de presentación. Una insatisfecho es la peor.
  5. Saca partido de las herramientas que tienes a tu alcance: las redes sociales: Son un excelente canal de comunicación si se usan bien. Pero debemos ser capaces de utilizarlas correctamente. Para ello, es importante confiar su gestión a un profesional, ya sea de forma interna o externa. El gerente de la compañía, preocupado en sacar adelante el negocio, no puede ser el community manager de la empresa. Y tampoco su primo, que acaba de hacer un curso de redes sociales. Busquemos a un profesional al que, por ejemplo, podemos remunerar por objetivos.
  6. Afrontar las críticas y comentarios negativos y no esconderse de ellos es fundamental para que nuestra imagen sea creíble. Abrir una fanpage y no atender las peticiones de nuestros clientes, transmite una imagen nefasta. Reconozcamos que no podemos hacerlo todo bien.

En definitiva, prestemos atención a todo aquello que habla de qué tipo de empresa somos. Y, sobre todo, no olvidemos algo fundamental: Comunicar no es una opción porque no comunicar también comunica: la empresa que no dice nada, no contesta cuando se le pregunta (online, fuera de red o por cualquier canal), también está diciendo qué tipo de compañía es.

 

Amparo Cervantes

Directora de comunicación